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-Mi Otra Rutina-

  Nyla cruza el portal esperando llegar al centro de portales del dojo, pero algo no encaja.

  La recibe una oscuridad total.

  En serio... ?otra vez? ?Por qué se les olvidan prender las luces...?

  Sus pupilas felinas se acostumbran de inmediato, adaptándose mejor que cualquier humano a la ocuridad.

  Veamos... ?dónde está el interruptor?

  Avanza despacio, rozando la pared con la mano, atenta... demasiado atenta.

  Entonces lo siente.

  Una presencia a sus espalda.

  Su cuerpo reacciona antes que su mente.

  El metal susurra al salir de la funda.

  La katana aparece frente a ella en un parpadeo, apuntando directamente a la oscuridad detrás, a la altura exacta de una cabeza invisible.

  Silencio.

  Un segundo tenso.

  Dos.

  —...

  La silueta se congela al ver el filo a centímetros de su rostro.

  —...Wow.

  La voz la atraviesa.

  Kiru.

  Nyla parpadea apenas. La presión en sus hombros se relaja un mínimo, pero su expresión sigue dura.

  Baja la katana con un movimiento seco... y en el mismo instante, sin avisar-

  ?Pumm!

  El mango impacta directo en el estómago de Kiru.

  La figura se dobla de golpe, llevándose el aire.

  —Ugh! —tose, arrodillándose—. Eso fue... innecesariamente preciso...

  Nyla guarda la katana con calma, como si nada hubiera pasado.

  —No vuelvas a hacer eso —dice firme—. Ni una sola vez más.

  Kiru alza un poco la cabeza, todavía recuperando el aire, pero aun así suelta una risa ahogada.

  —Tranquila, tranquila... no sabía que la gatita estaba tan salvaje hoy.

  La oreja de Nyla se crispa de inmediato.

  —No me llames así.

  Da un paso al frente, mirada afilada.

  —La próxima vez... —a?ade se?alando la funda de su katana— no te pego. Te dejo hecho cubitos.

  El silencio dura un instante.

  Luego, la risa conocida vuelve, más suave.

  —Definitivamente es Nyn —murmura él mientras se incorpora como puede—. Amenazas con katana incluidas.

  Las luces se encienden de golpe, ba?ando la sala.

  Nyla entrecierra los ojos, cruzándose de brazos.

  —?Estás loco, Kiru? ?Quién se lanza desde la oscuridad así?

  —Yo —responde con naturalidad—. Y funcionó... por medio segundo.

  La cola de Nyla se mueve inquieta, delatando su molestia.

  —Te advertí que algún día no iba a frenar.

  —Sí, sí... —Kiru se estira un poco, quejándose—. Pero admítelo, Nyn, esos reflejos no los tiene cualquiera.

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  Nyla lo mira de reojo.

  —No exageres.

  Kiru sonríe ladeado.

  —Y lo de "gatita salvaje"... va totalmente con tu estilo.

  —No va —responde ella de inmediato.

  Pero su voz pierde fuerza al final.

  Kiru ladea la cabeza.

  ─?Te incomoda o te da vergüenza?

  Nyla tarda un segundo en responder.

  ─...Cállate.

  Se da media vuelta y empieza a caminar hacia el interior del dojo.

  ─Idiota...

  Kiru la sigue, sonriendo.

  ─Oye, al menos dime una cosa.

  ─?Qué? - responde Nyla.

  ─?Entrenamos hoy... o ya gastaste toda tu energía casi partiéndome en dos?

  Nyla se detiene un segundo.

  ─Camina ─dice sin mirarlo─ .Antes de que cambie de opinión.

  ─Solo avisare que al entrenar no te arrepientas, aunque será mas tarde, debo entrenar a los novatos─ anuncia Nyla.

  El tiempo pasaba en el dojo, con sudor y esfuerzo de quienes entrenaban a través de muchos

  ejercicios.

  Nyla se encontraba entrenando a los novatos. Ella, a pesar de su rudeza, es elegida para ellos

  por su amabilidad, lo detallista y sencilla que es al momento de ense?ar, por lo que suele ser la

  instructora favorita.

  ─?Vamos! ?Tú puedes!

  Motivaba Nyla, quien se encontraba haciendo sparring a un ritmo suave, donde ambos luchaban

  equipados con largos y robustos palos de madera.

  El novato, ya sudado, baja levemente la guardia y Nyla aprovecha rápidamente, derribándolo al

  jalarle la pierna.

  ─Bueno, lo hiciste bien. Veo que mejoraste - dice Nyla, positiva.

  ─Solo mantén mejor la guardia de los pies. Recuerda: distancia y equilibrio.

  Nyla extiende la mano para ayudarlo a levantarse.

  ─Bien, muchas gracias, instructora - dice el chico.

  ─Bien... ?quién sigue?─ levanta la voz Nyla.

  Y así continúan entrenando hasta el minuto de descanso.

  Nyla, satisfecha con el entrenamiento por el momento, decide darse un respiro, sentándose en

  el suelo con la espalda apoyada contra la pared.

  Bueno... han dado buenas mejoras por lo que voy viendo.

  Piensa mientras saca su cuadernillo y empieza a tachar y anotar peque?as observaciones,

  postura, equilibrio, control de respiración y marca algunas áreas a mejorar.

  Nyla sonríe levemente al ver los resultados.

  No entiendo por qué hay maestros que obligan a entrenar de manera inhumana...

  como si fueran animales...

  como si el dolor fuera la única forma de aprender.

  Su mano se detiene un segundo sobre el cuaderno.

  Entonces... una sensación conocida.

  No imágenes claras.

  No recuerdos completos.

  Solo voces.

  - ?Levántate, ya!.

  - Si no peleas, no comes.

  - ??Y que importa si es que lo conoces?! ?Luchen!.

  - ?No!, ?por favor! ?noo, me duele!.

  - ?Ayuda!

  Un ruido seco.

  Respiración agitada.

  El suelo frío bajo las manos peque?as.

  Gritos desgarradores.

  Sangre por dondequiera...

  ... .... .....

  Los ecos resuenan.

  Su cola se tensa apenas antes de relajarse.

  ...ya pasó, ya pasó...

  Cierra el cuaderno con suavidad y exhala despacio.

  Aquí no es así.

  Nunca lo será.

  Mira a los novatos reír, quejarse, beber agua sin miedo.

  Nyla se lleva una mano sobre su brazo, observando sus cicatrizes pasadas.

  Por lo menos eso ya pasó... y nunca volvera a...

  De prontó una voz la imterrumpe, causando que Nyla suba la mirada donde vino la voz.

  ─Instructora Nyla.

  La voz la saca de golpe de sus pensamientos.

  Nyla levanta la mirada, un poco descolocada.

  Frente a ella hay una chica de los novatos, sentada en puntillas y una expresión entre curiosa y

  nerviosa.

  ─?Eh?─ Nyla parpadea ─. ?Sí?

  ─Perdón... es que... ─la chica duda un segundo─. ?Podemos hacerte una pregunta?

  Nyla ladea la cabeza.

  ─Mientras no sea ?por qué seguimos vivos después de eso?, adelante.

  La chica suelta una peque?a risa, aliviada.

  ─No, no ─niega rápido─, es solo que... ─mira alrededor─. Todos estábamos preguntándonos

  algo.

  Nyla se apoya con los brazos hacia atrás.

  ─Mmm... ?todos?... esa frase nunca trae nada bueno, pero dime.

  La chica se?ala disimuladamente el brazo de Nyla.

  ─Tus cicatrices... ─dice con cuidado─. ?Duelen todavía?

  Nyla piensa un segundo...

  ─?Ahora mismo? No. ─encoge los hombros─. Cuando llueve un poco o cuando hace frío... hay si

  duelen.

  Hace una pausa.

  ─Ah, y cuando alguien pregunta demasiado─ Nyla sonrie leve.

  La chica se ríe.

  Otro novato se anima:

  ─?Y la oreja? ─se?ala la peque?a falta en una de ellas─. ?Eso fue una criatura grande?

  Nyla toca la oreja sin pensarlo.

  ─Nope. ─sonríe leve─ Fue peque?a. Yo fui la torpe.

  ─??En serio?!─ dijieron en coro.

  ─Las peque?as son las más cautelosas─ dice tranquila.

  Algunos asienten, otros se miran entre sí.

  Ojala hubiera sido de verdad un criatura... en vez de todo ello.

  Se lo creyeron, por lo menos.

  La chica vuelve a hablar, esta vez con una sonrisa más atrevida:

  ─Entonces... ─inclina un poco la cabeza─. ?Nunca te enamoraste?

  Nyla se queda en silencio.

  Demasiado silencio.

  Luego suspira.

  ─Wow... pasamos de entrenamiento a interrogatorio personal muy rápido.

  Las risas vuelven.

  ─Es que... ─la chica se encoge─. Con ese físico, esas cicatrices, y siendo tan fuerte... suena raro que estés sola.

  Nyla desvía la mirada, un poco incómoda.

  ─No estoy sola ─murmura─. Solo... no estoy buscando eso.

  Hace una pausa breve y a?ade.

  ─Además tengo que entrenar, cazar criaturas, mantenerlos vivos a ustedes ya consume bastante

  energía y muchas otros deberes.

  ─O sea que... ?no tienes pareja?

  ─Nope─ Nyla

  ─?Ni interés?─ persistia la chica.

  Nyla se levanta, estirándose.

  ─Temaaa... cerrado.

  Luego, con una sonrisa leve pero sincera:

  ─Si siguen preguntando, los pongo a correr diez vueltas más.

  El grupo reclamá.

  ─?Era broma!

  Nyla suelta una risa baja.

  ─Oye... hasta ahora apenas la hemos visto sonreír. Se ve más madura que todos nosotros, y eso

  que tiene la misma edad─ murmura uno.

  ─Bueno, que hay mas que decir... es la instructora, ademas que es mas alta que algunos

  chicos...─ comenta otro.

  Y por primera vez desde ese recuerdo...

  las voces quedan atrás.

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