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Capítulo 3. Primeras impresiones Pt.1

  Un fuerte aroma a moras y vainilla comenzó a llenar el ambiente, demasiado empalagoso como para un omega y muy dulce para que el muchacho fuera un alfa. Gamma, así fue como la clase había identificado a Furukawa. Si no hubiera sido por el olor que emanaba del de tez pálida, se les habría olvidado el motivo por el que se encontró en un pesado silencio.

  “En verdad se esmeraron los Furukawa.” Cerró sus ojos y respiró hondo para contener el ojo que había sentido no hacía un par de minutos, cuando se encontró por primera vez con su protegido. Fujimoto apretó el pu?o una vez más.

  Samuru no dijo nada. El estar detrás de un velo ya era lo suficientemente incómodo como para hacerlo, sumándole la situación en la que se encontraba, el silencio era la mejor para él. Giro los ojos a su maestro, cohibido.

  Hiroaki carraspeo un poco. —Siéntate donde gustes, hay muchos asientos para tan poca gente.

  Samuru ascendió, se sentó con algo de dificultad hasta la esquina del salón.

  “Estaba previsto que Samuru llamara la suficiente atención por provenir del clan Furukawa pero esto es muy distinto a lo que imaginaba.” Hiroaki presionó su pu?o con más fuerza detrás de su espalda.

  Por otro lado, Furukawa hizo uso de sus poderes, y del charco emergió Zote, entregando los libros del joven que anteriormente había lanzado en su caminata con Fujimoto. La aparición de zote provocó el pavor entre sus compa?eros.

  — ?Furukawa, dijo Fujimoto-sensei? — Hōrin habló en voz baja, dirigiéndose a su grupo.

  — ?Estamos seguros de que esto no es algo planeado por los grandes líderes? — Comentó Hiroto, en el mismo tono.

  — Dokuhara-sama dijo que no — responde susurrante Andoromeda.

  — ?Y tu le crees? — Hiroto la volteó a ver con los ojos entrecerrados, incrédulo y ligeramente enojado.

  — No pero…

  La mirada severa de Hiroto se agrandó más.

  —Hōrin-sama, ?Tú qué opinas? — Con una sonrisa incómoda, Andrómeda volteo a ver a Hōrin, esperando una respuesta.

  Los ojos rubíes del mencionado estaban fijos en el Gamma, quien se encontraba sereno en su asiento. Su mirada era tan intensa que Furukawa pudo sentirla al otro lado. Sus miradas se encontraron, provocando una peque?a descarga eléctrica dentro de la cabeza del Delta. Ante esto, Hōrin se giró de forma inmediata hacia su pupitre.

  ?Qué había sido eso?

  Hōrin se llevó la mano a la cabeza por el repentino dolor. “?Algún tipo de hechizo?”, pensó por un breve momento.

  —No, imposible. Los Furukawa no tienen conexión con la electricidad, son esos los félidos — murmuró, mirando de reojo al Gamma.

  — ?Dijiste algo, Hōrin-sama? — Andrómeda miró al mencionado, dándose cuenta de que tenía la mano en la cabeza. — ?Sucede algo? – preguntó con preocupación.

  — No, yo… Disculpa, ?qué me dijiste hace un momento? — respondió desconcertado.

  —Te preguntaba qué opinabas. ?No te parece esto muy extra?o? Cuatro de los grandes clanes reunidos... ?Nada? ?Hōrin-kun? — esta vez quien habló fue Hiroto.

  Hōrin cerró los ojos para meditarlo por un momento, bajó su mano de la cabeza y la posicionó sobre la mesa.

  —No estoy seguro pero…— abre los ojos— Si ese viejo está planeando algo, será mejor que me lo diga — denota con disgusto.

  Del silencioso pavor, unos aplausos se escucharon, captando la atención de la clase, emitidas por Fujimoto.

  — ?Tengo su atención? Excelente. Ahora que estamos completos, avanzamos de una vez —dijo, dejándose caer con firmeza sobre su escritorio—. El semestre pasado fue un completo desastre. Perdimos compa?eros, amigos… y todo porque no estaban preparados. ?De verdad esperaban enfrentarse a esas cosas con unas cuantas clases básicas? Absurdo. Pero esta vez será diferente. Esta vez, nos aseguraremos de que ninguno de ustedes vuelva a cometer los mismos errores.

  Fujimoto dibujó el kanji "動" en el aire para que luego se materializara y lo empujó con su palma, impregnándose en la tiza.

  La tiza comenzó a dibujar de forma veloz una serie de líneas y, luego, letras. En menos de un minuto, había trazado un horario. —Este será su nuevo horario de ahora en adelante —dijo el rubio, mientras se levantaba—. Y no solo eso, ahora formarán equipos de tres personas con las que harán misiones, eventos y distintos trabajos hasta que terminen sus a?os dentro de la preparatoria.

  —Fujimoto-sensei, espere, ?no somos solo tres alumnos? Debería haber un equipo de cuatro integrantes; las desventajas en poder serían muy claras —dijo un chico de ojos tintos violáceos al lado de Nakanishi.

  —?Por supuesto, Ozaki-san! —respondió Fujimoto con firmeza, sacando un bote con papeles de debajo de su escritorio—. Preste atención. Todos los grupos de cada a?o en esta academia están compuestos por un número impar de estudiantes. Esto asegura que siempre haya equipos de cuatro personas. ?La razón? Los principios fundamentales de esta institución están basados ??en las cuatro bestias divinas. Y, si no lo han anotado, las estatuas que se encuentran en la entrada son una representación de ellas. Cada cierto tiempo, es necesario que cuatro estudiantes se reúnan para compartir una fracción de sus poderes. No se preocupen, con el tiempo y el entrenamiento, recuperarán todo lo que entreguen —dijo con una sonrisa calculada, como si estuviera transmitiendo seguridad—. Pero hay más. Este equipo no solo se encargará de esa tarea, sino que serán los responsables de liderar a su grupo en los eventos que se presenten. Si alguno de ustedes entra, será una responsabilidad de alto nivel. ?Todo claro hasta aquí? ?Alguna pregunta?

  El salón se mantuvo en silencio, algunos se regocijaron en sus asientos, entusiasmados y emocionados por pertenecer a dicho grupo.

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  —Por su respuesta veo que no, hmm —sonríe satisfecho—. Muy bien muchachos, hagan una fila —toma el bote y lo sacude varias veces —. Conforme vayan sacando el papelito aquí se sientan, abranlo una vez reciban las indicaciones, aquel que lo vea husmeando el número que le tocó lo intercambiara con su compa?ero de al lado.

  Y sin más los estudiantes se dispusieron a formar una extensa fila rápida a trompicones, emocionados por pertenecer al equipo estrella. Una vez que la fila estaba casi terminarse Furukawa se levantó de su asiento posicionándose hasta lo último, observó como aquel estudiante de cabello rojizo tembló levemente ante su presencia.

  Una vez que Samuru se movió de su asiento, los ojos bronce oxidado de Fujimoto se posaron discretamente sobre el muchacho. Observando cómo el joven Hashirei se denotaba nervioso ante la presencia del Furukawa. “La integración será difícil”.

  Tras Daiki tomar su papel con rapidez tomó asiento, Hiroaki y Samuru ahora se encontraron cara a cara.

  —Sensei, ?Esto no tiene ningún truco verdad? —Alzó la vista el gamma consultando con angustia.

  —Para nada, para nada, aunque, ?Como piensas agarrar el papel? —Mira hacia las manos del joven las cuales estaban vendadas y con algunos talismanes de papel.

  —Zote —la creación de nombre “Zote” apareció al lado de Samuru y tomó el papel—. Serán mis manos mientras tanto.

  —Cierto, también estaba tu amiguito —Hiroaki volteo a ver a zote—. Llevalo también a su asiento, ?Quieres? —le gui?o el ojo a la criatura.

  Zote acató las indicaciones para después regresar con él gamma a su respectivo asiento.

  —Ahora que todos tomaron su papel, pueden abrirlos —dijo Hiroaki, tomando el bote ya vacío, moviendo la silla de su escritorio y sentándose. Guardó el bote en uno de los cajones y entrelazó sus manos mientras observaba a sus estudiantes.

  Cada uno de los alumnos fue abriendo el papel, ansiosos por conocer el número que les tocaría.

  Y una vez más, las tizas comenzaron a moverse, formando cuatro columnas en el pizarrón. Aquellos que habían abierto sus papeles se quedaron perplejos al descubrir que el número que también tenían brillaba. En respuesta a esto, sus nombres fueron anotados según el número que les correspondía. Hiroaki sonríe de forma leve, satisfecho con la peque?a mentira que le había dicho a su estudiante hace unos momentos.

  —Hōrin-sama, observa —comentó Hiroto, tocando el hombro de su compa?ero de cabello azabache para captar su atención. Su dedo se?aló la primera columna.

  -?Oh? —respondió Hōrin, desconcertado, mientras sostenía el papel con el número resplandeciente y miraba su nombre en la pizarra.

  Por encima del nombre de Hōrin estaba el de Nakanishi Gintei. Un tercer nombre comenzó a revelarse. —Tiene que ser una broma, ?verdad? —preguntó Andoromeda, molesta, al ver que se mostraba un tercer nombre. Dokuhara Yukirin fue la tercera persona en unirse al primer equipo, posicionándose por debajo de Hōrin.

  Por otro lado, Fujimoto se mostró interesado por la formulación de los equipos. “Y pensar que solo le dije a Miyazaki que imbuyera los papeles con magia para formar los mejores equipos”, musitó el rubio mientras observaba desde lejos al joven de los Furukawa, esperando a que su ayudante al cabo se dignara a abrir el papelito.

  Yukirin alzó una ceja al ver el nombre junto al suyo. Luego clavó la mirada en el chico de la familia félidae de forma engreída.

  —Vaya, parece que el destino tiene sentido del humor. Estaremos en el mismo equipo, Nakanishi.

  él cerró los ojos un segundo, como si se resignara al caos por venir, y luego le mantuvo la mirada.

  —No parece. Estamos—hizo una leve inclinación de cabeza, casi cortés, pero con un dejo irónico.—Llevémonos bien... si puedes. Me disculpo desde ya por interrumpir tus presentaciones más veces de las necesarias.

  Dokuhara gru?ó por debajo.

  Más nombres comenzaron a llenar las tres columnas aparentemente faltantes. Algunos esperaban que sus nombres se encontraran tal vez en la cuarta columna, indicando la formación de dicho equipo privilegiado. Hiroto y Andoromeda se encontraban desanimados, tras no haber logrado conseguir equipo con su futuro líder tengu, y ahora compartían equipo con desconocidos. Ni siquiera ambos quedaron juntos.

  —?Crees que el maestro haya hecho trampa al formar los equipos? —farfulló con una mueca el beta rubio.

  —No sería algo propio de él, pero… —el delta le pasó su papel a Hiroto—. Dado que Fujimoto-sensei puso un poco de su poder en estos trozos, cabe la posibilidad de que Miyazaki-sensei haya estado involucrado —bufó.

  —Dudo que la maestra Miyazaki haya estado involucrada, al igual que el maestro Hoshino; No son de apoyar las cosas de Fujimoto-sensei, aunque veo esto muy extra?o. Creo que sería bueno hacer una llamada a ōtengu, Hōrin-sama —declaró de forma sospechosa Andoromeda.

  Hōrin afirmó en respuesta.

  Mientras la pizarra se llenaba de diversos nombres, Furukawa observaba lo que podía conforme iban apareciendo. “Sea el resultado que haya dentro de este papel, no creo que sea agradable para los demás encontrarme en sus equipos…” Furukawa alzó la vista hacia Zote. Nervioso, movió la cabeza de arriba abajo, permitiendo que Zote pudiera abrir el papel.

  Todos se encontraron atentos al tablero, a la espera de que el cuarto equipo se llenará, cuando un nombre más comenzó a mostrarse en la primera columna: “Furukawa Samuru”, sorprendiendo a todos.

  Hiroaki abrió la boca con cautela, anonadado. “Esto ya es demasiada coincidencia…” frunció el ce?o y llevó sus manos entrelazadas a su mentón. Fujimoto entrecerró los ojos mientras observaba a Samuru desde lejos.

  —Somos cuatro…—Samuru se dejó caer en su silla, asombrado.

  Ambos Akahanes vieron sorprendidos a su capitán mientras que Hōrin divisó con horror el tablero, ambas manos las llevaron a su cabeza. Gintei y Yukirin miraron a Samuru, sorprendidos que aquel nuevo con un aura desagradable fuera de su compa?ero.

  Diversas miradas se posaron en Samuru mientras que otros solo miraron con disgusto la primera columna, con un extra?o sentimiento de que afortunadamente, no eran parte de dicho grupo.

  El Upsilon rubio se levantó de su escritorio para ubicarse en medio de la clase una vez que el tablero se llenó.

  —Presten mucha atención, chicos, pues estos serán sus equipos durante todo el transcurso académico. De hecho es necesario que, como equipo, formen una sana convivencia entre ustedes y tengan buena coordinación con respecto a sus habilidades. Por el momento, no es necesario que formen sus equipos, ya que son los primeros días, pero es mejor que se vayan conociendo, sobre todos aquellos que se integraron de forma reciente—Dichas estas palabras, Fujimoto chasqueó los dedos y los papeles se desintegraron. —“Fue buena idea pedirle las cosas a Miyazaki”—una sonrisa discreta se formó en sus labios.

  Los miraron de forma lenta cómo sus sue?os de formar aquel equipo se desvanecerían, con miradas jóvenes aliviadas, algunas incómodas y otras más disgustadas.

  —Ahora que el proceso ha terminado, les deseo buena suerte. Pueden regresar a sus habitaciones y relajarse. No tendrán clases de manera oficial hasta la siguiente semana, pero deberán venir para encontrarse con algunos de sus maestros, además de presentarles los nuevos cambios que se hicieron en las instalaciones. Eso es todo por hoy —Fujimoto deshizo los efectos de sus poderes aplicados a las tizas. Estas cayeron al suelo en el proceso y él las recogió para devolverlas a su lugar. —Si tienen alguna duda, estará en mi despacho. —Una vez que llegó hasta la puerta, la cerró.

  Hōrin se levantó de su asiento de golpe y sin chistar demandó: —Sigamoslo. En respuesta sus compa?eros asintieron.

  Al momento de salir todos sus compa?eros se le quedaron mirando a la puerta, extra?ados por el comportamiento de los tengus.

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