Habían pasado unas semanas intensas, llenas de viajes constantes y metas concretas que, poco a poco, comenzaban a tomar forma. Kael había acompa?ado varias veces a lord Garbard a la ciudad para revisar los detalles del proyecto de alcantarillado y de potabilización del agua.
caminando a su lado mientras escuchaba discusiones sobre pendientes, ca?erías y flujos que definirían el futuro de la ciudad.
Ya se había aprobado la construcción de cuatro ba?os públicos, cada uno con alcantarillado propio, pensados para la mantención de la higiene de todos los ciudadanos. El objetivo era claro: proporcionar duchas públicas y ba?os accesibles, permitiendo que la gente se acostumbrara de a poco a una nueva rutina, más limpia y ordenada, sin imponer cambios bruscos.
Kael, cuando tenía oportunidad, se escapaba algunas veces al gremio de aventureros para revisar la cantidad de misiones disponibles y los distintos tipos que aparecían en los tablones. Allí aprovechaba de saludar a sus amigos aventureros de rango D, quienes se habían convertido en la envidia incluso de los rangos A gracias a su increíble equipo. Habían aumentado tanto su nivel que ya calificaban para rango C, algo que aún les costaba creer.
Ese día, sin embargo, era especial.
Kael viajaba junto a sus padres, los tres guardianes y algunos soldados. El objetivo era variado, por un lado, sus padres necesitaban pasar a recoger documentos legales relacionados con la administración de la ciudad, por otro, Kael quería ir al distrito comercial, un lugar que siempre lo llenaba de curiosidad y energía.
Ya en el centro de la ciudad, tras saludar a varios ciudadanos que se acercaban para expresar su gratitud hacia los lords de la mansión, el grupo finalmente se dispuso a comenzar los mandados. Las calles estaban animadas, con comerciantes llamando a viva voz y el aroma de frutas frescas mezclándose con el del pan recién horneado.
Ahí estaba, como siempre, un puesto tranquilo y tradicional de frutas y verduras.
—?NENI! —gritó Kael con entusiasmo—. ????????????????... buenos días! Vengo a comprobar qué tal te funcionó mi ungüento.
Neni dio un peque?o salto y luego soltó una carcajada al reconocerlo.
—?Mi joven amo! ?Qué increíble bienvenida! —respondió divertida—. Pues me quedó increíble; mi piel se siente como la de una chica juvenil de veinte a?os, jajajaja. Las chicas de los otros puestos están más que entusiasmadas porque les vendas tu ungüento.
Kael sonrió, claramente satisfecho.
—Ay, sí... las herramientas para empezar a hacer los distintos ungüentos aún están en proceso, ejeje. Hay máquinas que no termino de construir y que son importantes.
Mientras conversaban, terminaron por llegar los demás.
—Ay, Kael, ?no te vayas corriendo solo! —reclamó Caria—. ?Hola, Neni!
—?Ay, pero si es mi alborotadora Caria! —respondió ella con cari?o—. ?Mi ni?a, qué gusto verte!
—Hola, Neni —saludó Laret—. Qué gusto verte. Jacki me encargó preguntarte por un pedido que te había hecho.
—Mi joven lord Laret, qué gusto —respondió Neni—. Sí, sí, el otro día pasó Jacki preguntando por algunas verduras, pero aún no me llegaban... aquí las tiene. Van unas frutas cítricas buenísimas para que disfruten.
—?Ay, gracias, Neni! —exclamó Caria—. Me avisas cuando lleguen sandías, llevo todo el a?o esperando.
—Claro, mi peque?a.
Kael frunció el ce?o, cruzándose de brazos.
—Oigan... yo estaba haciendo negocios primero.
—Tú te vienes con nosotros —dijo Laret sin darle opción.
Laret tomó a Kael en brazos y se lo llevó sin esfuerzo.
—Te dejamos, Neni. El pago te lo traerá el encargado ma?ana.
—Claro, mi joven lord. ?Que les vaya bien!
Antes de irse, Ken y Enta se acercaron al puesto.
—Neni, una consulta... —dijo Enta—. ?No has sabido si llegará hierba kato?
—No, mi se?or Enta —respondió ella—. El comercio con el reino bestia está estancado hace meses por un problema en el reino elfo.
—El se?or gato ya se quería relajar con hierba para gatos —bromeó Ken, riendo.
—Ustedes dos dejen de payasear —intervino Holley—. Los lords ya se fueron. Hasta la próxima, Neni, cuídate.
—Adiós, mis ni?os. ?Cuídense!
.
..
...
....
Pasadas unas horas, los lords se encontraban realizando trámites dentro del edificio del distrito, revisando documentos y proyectos inmobiliarios que se pensaban aplicar para el próximo a?o. El ir y venir de funcionarios, sellos y papeles marcaba el ritmo burocrático del lugar.
Kael, en cambio, esperaba afuera junto a Ken y Enta.
El ni?o estaba sentado sobre un peque?o escalón de piedra, balanceando las piernas con evidente aburrimiento, mirando a la gente pasar sin demasiado interés.
—Ay... mis papás, qué son aburridos... —murmuró—. Y después se quejan cuando no quiero compartir con ellos...
Enta, firme como siempre, respondió con calma.
—Mi joven amo, debe entender que sus padres deben encargarse de gran parte de los procesos evolutivos de la ciudad: expansión, gasto de recursos públicos e inversiones.
Kael infló un poco las mejillas, claramente poco convencido.
Fue entonces cuando algo cambió.
No hubo sonido, ni dolor inmediato. Solo una sensación extra?a, incómoda, como si el aire a su alrededor se hubiera vuelto ligeramente más pesado.
// -- oye... algo anda mal.... Estoy recibiendo información.... Y no es para nada buena -- //
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Kael pensamiento: ?a qué te refieres...?
El corazón del ni?o dio un peque?o salto.
// -- cerca de nuestra posición hay 2 tipos hablando de un secuestro, muchos ni?os en el bosque indomable con bandidos esperando... y sobre todo que harán un ataque al orfanato para sacar más ni?os...-- //
Kael pensamiento: ???hubieras empezado por ahí!!!
Toda expresión infantil desapareció de su rostro.
Kael se puso extremadamente serio y levantó la mirada hacia Enta y Ken. Ya no había rastro de fastidio ni aburrimiento en sus ojos.
—Enta... Ken... rápido, vengan conmigo.
Ken ladeó la cabeza, intentando bromear, sin comprender aún la gravedad.
—Ay, ?qué pasó, joven amo? ?Quiere ir al ba?o?
Kael lo miró.
No fue una mirada de enojo.
Fue fría.
Directa.
Una mirada que no correspondía a un ni?o.
Ken se quedó inmóvil por un segundo.
—Eso... eso cambia muchas cosas... —dijo en voz baja.
Sin perder más tiempo, Kael dio media vuelta.
Rápidamente, Kael, los guardianes y algunos soldados cercanos comenzaron a desplazarse hacia una de las tabernas del sector, dejando atrás el edificio del distrito y la calma aparente de la ciudad.
Al entrar, Kael no perdió un segundo. La taberna estaba medio llena; el murmullo de voces, el choque de vasos y el olor a alcohol llenaban el aire. Aun así, el ni?o caminó con decisión directa hacia el tabernero.
—Buenas tardes, se?or —dijo con una seriedad impropia de su edad—. Soy Kael Sungley y nos encontramos en un operativo de seguridad altamente delicado. Le informamos que procederemos a investigar una de las habitaciones de su hospedaje, ya que podría haber traficantes involucrados.
El tabernero se quedó helado. No era solo el tono del ni?o, sino la escolta: dos figuras reconocidas de la ciudad, varios guardias armados y una presencia que no dejaba espacio a dudas. Tragó saliva y asintió rápidamente.
—S-sí... claro... hagan lo que tengan que hacer...
Kael se giró de inmediato hacia los guardianes.
—Tío Enta y Ken... por favor, no hagan ruido. Y tío Enta, use su oído agudo para escuchar las voces de la habitación.
—A la orden —respondió Enta sin dudar.
Ken miró a uno de los soldados y habló en voz baja, pero firme.
—Soldado, el jefe mono está en misión. Ve corriendo al edificio del distrito a avisar a los lords.
—?Sí, se?or! —respondió el soldado antes de desaparecer escaleras abajo.
Subieron al segundo nivel. El pasillo era angosto, con puertas de madera alineadas y una iluminación pobre que dejaba sombras largas en las paredes. Cada paso resonaba demasiado fuerte para el gusto de Kael.
Al detenerse, el ni?o frunció levemente el ce?o.
Kael pensamiento: oye, sistema... ?en qué habitación es?
// -- la que sigue -- //
El joven lord y los guardianes se posicionaron frente a la puerta indicada. Enta cerró los ojos y apoyó ligeramente la cabeza cerca de la madera.
—...
—....
—.....
—......
El silencio se volvió insoportable.
De pronto, el aura de Enta cambió. Abrió los ojos de golpe.
—Planean raptar ni?os del orfanato.
Kael apretó los dientes.
—Pues entonces no se diga más... hora de revolver el gallinero.
Cubrió su cuerpo con magia y lanzó la patada.
—???LLEGó EL LECHERO!!!
La puerta se abrió de golpe. Dos bandidos se exaltaron al instante y se lanzaron al ataque, pero no tuvieron oportunidad.
Los guardianes se interpusieron con movimientos limpios y precisos, reduciéndolos en segundos y estrellándolos contra el suelo.
—?Malditos gusanos! —escupió uno—. ??No saben quiénes somos nosotros?!
Kael avanzó despacio, mirándolos desde arriba.
—Claro que sé quiénes son... —dijo—. Son mis putas.
Los dos bandidos lo miraron con total desconcierto. Un ni?o de casi cuatro a?os les hablaba con la voz y la mirada de alguien mucho mayor.
—?Qué planeaban hacer en el orfanato? —exigió Kael.
—?Nosotros? ?Nada! —respondió uno, demasiado rápido.
Ken dio un paso al frente.
—Quizá unos buenos golpes los ayuden a recordar...
—No, tío Ken —interrumpió Kael—. Hay métodos menos violentos.
Ken parpadeó.
—?En serio?
Kael miró alrededor. Vio un palo de escoba apoyado dentro de un armario y lo tomó sin dudar.
—Mire, tío Ken... póngalo en cuatro patas y bájele los pantalones.
El bandido abrió los ojos con terror.
—Le meteré este palo por el culo a ver hasta dónde le llega —continuó Kael—. Le apuesto a que se traga la escoba entera, con órganos removidos y todo.
El hombre lo miró como si estuviera frente al mismísimo demonio.
—?O-oye, oye, espera! ?Noooo!
—Ya, bájale los pantalones —insistió Kael—. Hagamos gozar a esta puta.
—?Hablaré, hablaré! —gritó desesperado—. ?Pero por favor, dile a ese mu?eco diabólico que pare!
Ken sonrió con satisfacción.
—Genial. Pues comienza a cantar... ?qué planeaban?
El bandido habló con la voz rota.
—Ya es tarde... el mago ya debe estar atacando la iglesia para robar a los ni?os...
El aire se congeló.
Kael sintió un golpe seco en el pecho.
—La tía Abel... —susurró—. Está en peligro...
—Enviaremos soldados lo más pronto posible —dijo Enta con firmeza.
// -- oye enano ya escuchaste lo que dijo el gato... no te saques a la verga desgraciado.... Oye de verdad yo puedo sentir tus sentimientos y lo que piensas. ????Están en peligro, pero es peligroso!!!! ??????????Sabes lo que nos harán tus padres si nos vamos!?!?!??!?!-- //
Un terror espeso e impotente invadieron a Kael. No fue miedo a morir, ni a ser castigado. Fue algo más profundo. Algo que le apretó el pecho y le robó el aire.
?Qué podía hacer él...?
Tenía conocimientos, tenía habilidades, tenía herramientas que ningún ni?o debería poseer... y, aun así, por primera vez, todo eso le pareció insuficiente.
// -- sistema actualizando.... -- //
// -- recopilando infirmacion -- //
// -- analizando evento -- //
// --calculando margen de peligro -- //
// -- misión encontrada... -- //
// -- salva a los ni?os -- //
// -- recompensa = evolución de habilidad sistema.... -- //
// -- maldita sea con mi programación automática!!!!!!!!!! Oye esa misión que apareció es demasiado peligrosa -- //
Kael apretó los dientes.
Kael pensamiento: pero si la completamos... tú evolucionarás.
// -- que parte de peligrosa no entendiste?!?!?!?! -- //
No respondió de inmediato.
Porque en ese instante ya no era solo información lo que sentía.
Era dolor.
No uno, sino muchos. Superpuestos. Desordenados.
Ni?os del bosque indomable, arrastrados lejos de su hogar.
Ni?os del orfanato, aún sin saber que el horror se les venía encima.
Miedo, confusión, desesperación... una súplica muda que no venía de una sola garganta, sino de muchas al mismo tiempo.
Kael se llevó una mano al pecho, respirando con dificultad.
Kael pensamiento: me vale verga... solo necesitaba una mecha para largarme.
No porque quisiera huir.
Sino porque quedarse quieto se había vuelto insoportable.
Con esa certeza clavándosele en el cuerpo, Kael no lo dudó. Cubrió su cuerpo con magia y se lanzó por la ventana, disparado a gran velocidad en dirección al orfanato.
Los dos guardianes reaccionaron al instante.
Enta se asomó por la ventana y gritó hacia Ken:
—Yo detendré al joven amo. Espera a que lleguen los soldados y los lords.
Y como una nave impulsada por pura fuerza y técnica, Enta salió a una velocidad descomunal tras Kael.
// -- por mucha velocidad que tengas nunca le ganaras al gato ese -- //
Kael pensamiento: ya lo sé... pero yo tengo inteligencia...
Kael dobló bruscamente por un callejón concurrido, lleno de gente, ruido y movimiento. Aprovechó el caos, se internó en un pasaje estrecho y se metió de golpe en una casa cualquiera.
Enta alcanzó a verlo entrar.
El guardián irrumpió segundos después, recorriendo habitaciones, pasillos y rincones, perdiendo minutos valiosos. No había ventanas abiertas, ni salidas ocultas, ni rastro alguno.
Kael había desaparecido.
Enta apretó los pu?os, frustrado.
No le quedaba otra opción.
Debía ir al orfanato.
// -- no mames enano como mierda hiciste eso!?!?!?!?! -- //
Kael pensamiento: creo que cuando estoy bajo presión se me ocurren las mejores ideas. La magia como tal no es tangible... por lo que, si abro dos puertas del cubo dimensional, una separada de la otra, puedo hacer que la puerta más lejana atraviese la muralla... la regla del cubo dice que ningún ser vivo pensante puede entrar ahí, y tiene razón: para tocar la dimensión del cubo hay que tener una parte del cuerpo afuera... por lo tanto, si abro dos puertas con separación, cuando pase el brazo por una y la otra sirva de salida, al otro lado puedo usarlo como portal, jajajajajaja.
// -- ay ya tengo miedo... -- //
Kael pensamiento: ?del enemigo?
// -- seas mamón? ???????De tu familia crees que te las llevaras peladas después de esto grandísimo animal!?!?!?! -- //
Kael apretó la mandíbula.
Kael pensamiento: ya lo sé... puede que de aquí en adelante ya no vea la luz del día. Me tendré que preparar para algo más serio que un simple coscorrón... pero cuando se activó la misión sentí algo muy profundo dentro de mí... dolor, desesperación, auxilio... no me digas qué carajo fue porque ni yo sé... pero no puedo dejar de pensar que debo ir a ayudar.
Y así, Kael avanzó rumbo al orfanato con un peso aplastándole el pecho.
No era valentía.
No era heroísmo.
Era la incapacidad absoluta de ignorar ese dolor.
Ese fue su primer desafío directo.
El primero que ponía su vida en peligro de forma intencional.
Y también, el primero que lo definía.

