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Capítulo 6 : informe anual

  Tres días habían pasado desde la ceremonia.

  Tres días desde que cinco nuevos pactantes fueron aceptados oficialmente en la Federación de las Almas.

  El pasillo principal estaba en silencio cuando Dorian caminaba con un folder bajo el brazo.

  Su paso era firme, pero su mirada estaba perdida en pensamientos.

  Mientras avanzaba hacia su oficina, repasaba mentalmente lo ocurrido.

  Tres días.

  Y el nombre de Kyo seguía resonando en su cabeza.

  Entró a su despacho, cerró la puerta y se sentó frente al escritorio de madera oscura.

  Tomó la pluma.

  Y comenzó a escribir el informe oficial.

  “En los últimos tres a?os desde que la Federación de las Almas comenzó a reclutar civiles para convertirlos en pactantes profesionales, hemos mantenido una racha promedio de cuatro nuevos miembros por generación.

  Sin habilidades particularmente sobresalientes.

  Sin anomalías.

  Este a?o, esa racha se rompió.”

  Dorian se acomodó los lentes y continuó.

  “Se integraron cinco nuevos pactantes con habilidades notables.

  El primero: Shion.

  Puntuación registrada: 8.5

  Compatibilidad elevada. Liderazgo natural. Estabilidad excepcional.”

  Recordó la seguridad del joven al entrar al círculo.

  “Segundo: Lance.

  Puntuación: 7.9

  Gran ambición. Energía expansiva. Potencial de crecimiento elevado.”

  Una leve sonrisa apareció en su rostro.

  “Tercera: Zoe.

  7.3

  Capacidad analítica destacable. Resonancia limpia.”

  “Cuarta: Layla.

  6.9

  Energía estable. Versatilidad prometedora.”

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  Hizo una pausa antes de escribir el último nombre.

  La tinta tardó un segundo en tocar el papel.

  “Y finalmente… el quinto aspirante.

  Kyo.

  Sobrino de un viejo amigo, Bob, due?o de un bar en Ciudad Amatista. Fue reclutado inicialmente para completar el cupo. No destacó en la prueba física. Apenas superó los estándares mínimos.”

  Dorian apretó ligeramente la mandíbula.

  “Sinceramente, creí que no lo lograría.

  Sin embargo, durante el ritual de pacto… su puntuación alcanzó los 65,000,000.”

  La pluma se detuvo.

  “Incomparable con cualquier registro reciente.

  Diría que los únicos que superan su poder bruto actualmente son Magnus… y el fundador de la Federación de las Almas.

  Ragnar.”

  El nombre parecía pesar en el aire.

  “El pactante más fuerte de la historia. El que empezó todo.”

  Dorian apoyó la espalda en la silla.

  “Eso no significa que Kyo no pueda superarlos si se lo propone. Tiene el potencial suficiente. Pero no posee hambre de poder.”

  Suspiró.

  “Y eso… podría ser un desperdicio.”

  Cerró el informe.

  Era momento de hablar con Magnus.

  La oficina principal estaba en el ala superior del edificio.

  Cuando Dorian llegó, Edgar ya estaba allí, recargado contra la pared.

  Aurora estaba sentada en el suelo, apoyada en la puerta, dormitando.

  —Llegas tarde —comentó Edgar sin mirarlo.

  —No tanto como yo… —murmuró Aurora, bostezando sin abrir los ojos.

  Dorian negó con la cabeza.

  —Déjenme adivinar. Magnus aún no aparece.

  —La se?orita Aisha dijo que en un momento nos atiende —respondió Edgar.

  En ese instante, la puerta se abrió.

  Aisha salió.

  Elegante. Impecable. Profesional.

  Cabello perfectamente recogido. Mirada firme.

  —Disculpen la espera, muchachos. El se?or Magnus ya puede recibirlos.

  Edgar se enderezó de inmediato.

  —Se?orita Aisha… ya que estamos aquí… ?le gustaría tomar un café conmigo después?

  Aisha lo miró como si hubiera escuchado el sonido de una mosca.

  —No.

  Seco. Directo.

  Edgar parpadeó.

  —Bueno… quizá té.

  —No.

  —Agua.

  —No.

  Aurora soltó una peque?a risa mientras se levantaba.

  —Edgar, eres patético.

  —Estoy persistiendo —se defendió él, herido en el orgullo.

  Aisha abrió la puerta nuevamente.

  —Si terminaron, el se?or Magnus los espera.

  Edgar entró cabizbajo.

  —Algún día…

  —No —respondió Aisha antes de que terminara la frase.

  La puerta se cerró.

  Magnus estaba detrás de su escritorio, revisando documentos.

  Alzó la vista.

  —Bienvenidos, caballeros. Disculpen la demora. Asuntos pendientes.

  Les entregó unas carpetas.

  —Aquí están las clases que impartirán este a?o.

  Dorian abrió la suya.

  “Control de Energía Vital.”

  Frunció el ce?o.

  —La más importante…

  —Precisamente por eso es tuya —respondió Magnus con una sonrisa leve.

  Aurora revisó la suya.

  —Historia de los Pactos… —bostezó—. La clase más aburrida. Perfecto para mí.

  —Encajas con el ambiente —comentó Edgar.

  Edgar revisó la suya.

  —Estilo de pelea oficial de los pactantes. Ahora sí.

  Magnus apoyó los codos sobre el escritorio.

  —Caballeros… este a?o tuvimos una sorpresa.

  Se hizo silencio.

  —Kyo demostró un poder abismal. Tiene el potencial para superarme… incluso convertirse en el próximo líder.

  Los tres intercambiaron miradas.

  —Pero lamento informarles que ninguno de nosotros está capacitado para entrenarlo correctamente.

  Dorian levantó la vista.

  —?Y usted, se?or? Es el más fuerte de la humanidad.

  Magnus soltó una carcajada.

  —Puede ser. Pero no soy un buen maestro. Mi maestro… Ragnar… fue quien me formó. Me convertí en su mano derecha.

  Su expresión cambió apenas.

  —Murió hace cuatro a?os.

  Silencio.

  —El único capaz de sacar el verdadero potencial de ese muchacho es Elric.

  Los tres reaccionaron al nombre.

  —?Dónde está? —preguntó Edgar.

  —En una expedición —respondió Aurora—. Escuché rumores.

  Magnus asintió.

  —Islas en medio del mar. Ricas en materiales espirituales valiosos para la Federación.

  —?Cuándo regresa? —preguntó Dorian.

  —Dentro de un a?o.

  Los tres quedaron sorprendidos.

  —El consejo decidió que, hasta su regreso, Kyo será tratado como los demás. Cuando Elric vuelva, recibirá el entrenamiento especial que merece.

  Magnus los miró con seriedad.

  —Mientras tanto, formen diamantes en bruto.

  —Sí, se?or —respondieron los tres.

  —Ah, una cosa más —a?adió Magnus—. El consejo ha clasificado oficialmente a Kyo como mutante.

  Aurora asintió.

  —Era lógico.

  —Un poder así no es normal —murmuró Edgar.

  Sin más, se retiraron.

  Aisha permaneció unos segundos más en la oficina.

  —Se?or… parecían sorprendidos cuando mencionó a Elric.

  Magnus se levantó y caminó hacia la ventana.

  —Elric entiende los pactos mejor que nadie. Incluso más que yo. Su forma de ense?ar… es excepcional.

  Observó la ciudad desde las alturas.

  —él entrenó a varios de los primeros diez pactantes fundadores. Incluyéndome.

  Aisha guardó silencio.

  —Esta expedición beneficiará a todos. Tengo fe en que regresará pronto.

  Ella asintió y salió.

  Mientras caminaba por el pasillo, pensó:

  “Un mutante de 19 a?os… con ese poder…”

  Una leve sonrisa apareció en su rostro serio.

  “Me parece interesante.”

  Fin del capítulo 6.

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