Por lo que escuche ayer a las criadas y a Lianhua hoy es mi cumplea?os. Eso significa ya que llevo aquí un a?o. Para mí ha sido todo un desafío acostumbrarme a todo este asunto de tener un cuerpo nuevo, aunque a veces todavía me siento atrapada al estar en el cuerpo de un bebé.
El aburrimiento de ser un bebé es algo con lo que todavía estoy luchando. La constante necesidad de dormir, el tener que hacerme las necesidades encima y el tener que actuar constantemente lloriqueando y quejándome para que no piensen nada raro han sido una prueba de paciencia.
Si al menos hubiera podido gatear, me habría entretenido intentando escaparme de Lianhua y las criadas, pero a pesar de que últimamente me dejan el suelo rodeada de peluches de dragones, fénix y otros tipos de criaturas mitológicas, mis piernas siguen sin responder lo más mínimo.
Mucho me temo que esto será así para toda mi vida.
Sin embargo, en medio de este tedio, he encontrado peque?as alegrías, especialmente algunas tardes cuando Lianhua me saca al parque con jardines que hay delante del Pabellón donde residimos.
Esas visitas al parque se han convertido en mis momentos más preciados. Mientras estoy allí, no solo tengo la oportunidad de admirar la belleza del jardín, sino que también me convierto en una oyente inadvertida de los cotilleos y secretos del palacio.
El parque parece ser un lugar donde las criadas, doncellas y ni?eras de las personas que tienen permiso para entrar al palacio interior llevan a sus protegidas y protegidos para que se entretengan, y mientras tanto, creyendo que nadie las escucha, ellas hablan libremente de los asuntos del palacio, revelándome una red compleja de intrigas y cotilleos que se entretejen detrás de las majestuosas paredes del imperio.
Y a través de sus conversaciones, he aprendido mucho sobre las dinámicas y las relaciones que hay bajo la superficie de la corte imperial.
Curiosamente, de vez en cuando escucho a las criadas hablar sobre alguien alcanzando algo llamado Templado de la piel o Templado de los músculos. Hablan de estos logros como si fueran conocimientos comunes, pero para mí no significan nada. A lo único que puedo comparar esos nombres es a referencias en clásicos como Viaje al Oeste, pero todavía no he visto nada que me haga suponer que en este mundo existan monstruos o dioses.
Y esperemos que siga así, las obras clásicas chinas son demasiado oscuras para mi gusto, y el que haya rondado monstruos sacrificando o comiendo gente me haría maldecir a los dioses de este mundo por mi suerte. Aunque, por otro lado, tendría a quien culpar por el estado de mis piernas.
Aunque todo este tema puede estar relacionado con una curiosidad que me ha estado rondando desde hace meses. Casi todo el mundo que he conocido es guapo. No es que todos sean modelos o algo similar, pero la piel de casi todo el mundo no tiene imperfecciones. Ni marcas de acné, pecas o cualquier otro tipo de defecto. Si esto solo se aplicara a mi madre o algunas criadas de alto rango, podría no ser raro, pero hasta las guardias e incluso los pocos hombres que he visto les pasa lo mismo. Eso no se puede explicar solo por la genética, tiene que haber algo más.
Por otro lado, la relación con mi padre, el emperador, ha sido interesante por decir algo. Suele pasar de vez en cuando para estar con mi madre, y cada vez que viene siempre pasa a verme. Evidentemente nunca ha vuelto a pasar algo como lo de aquella noche y cuando entra en mi habitación únicamente pregunta por mi salud y cosas genéricas, me habla un poco en plan padre hablando a bebe, pero de una forma regia y digna, para luego volver con mi madre a su habitación. Esas noches me alegro de que mi habitación este lejos de la de mi madre, así no tengo que soportar ruidos…incomodos, por decirlo de alguna manera.
Por fortuna, con mi primer a?o, por fin puedo empezar a decir palabras sueltas sin que parezca excesivamente sospechoso. A pesar de mis esfuerzos, todo el mundo recalca una y otra vez soy un bebe demasiado tranquilo, por lo que empezar a decir palabras sueltas en la parte baja de la edad usual probablemente solo hará que piensen que soy una ni?a precoz. Aunque todavía me queda un largo camino, supongo que para cuando tenga dos a?os poder decir algunas frases cortas no demasiado extra?o. Aunque todavía tengo que pensar en cuando y a quien decir mi primera palabra.
Mientras estoy sumida en estos pensamientos, Lianhua entra a la habitación sacándome de mis reflexiones y con una sonrisa me dice "Es el momento de vestirse para tu fiesta de cumplea?os, Zhāohuán Wen.”
La idea de mi primera fiesta de cumplea?os es emocionante y aterradora al mismo tiempo. Emocionante porque representa una desviación del monótono día a día de mi vida, y aterradora porque, tras escuchar a las criadas y doncellas en el parque hablar de cómo se refieren a mí las otras consortes, casi espero que monten una hoguera para quemarme en el acto. Por fortuna, mi primer cumplea?os es una ceremonia oficial, y no creo que ninguna de ellas quiera perder su reputación montando un acto en ella.
Lianhua me saca de la cuna con cuidado y comienza a prepararme para el día. Me viste con lo que parece un hanfu hecho especialmente para mí, adornado con bordados de fénix que simbolizan buena fortuna. Tras vestirme me coje en brazos y salimos al pasillo, donde está esperando mi madre y Fei Yi Lingxi.
Avanzamos por el pasillo y entramos en una zona del pabellón a la que nunca me habían llevado. Miro alrededor con curiosidad y veo a través de algunas puertas abiertas lo que parecen salas con adornos más formales, por lo que supongo que esta parte del pabellón es donde están las salas para recibir invitados o trabajar y donde suelo estar seria la zona de la casa reservada únicamente para los alojamientos.
Me llevan a una gran sala que claramente esta adornada para una fiesta. Al mirar alrededor, la vista es impresionante, ya que la sala está decorada magníficamente con flores, farolillos y telas de colores vibrantes, cada detalle reflejando el estatus y la riqueza que se tiene que demostrar al tener un título como el que me dio mi padre.
La sala ya está llena de invitados, sus conversaciones y risas creando un zumbido constante de actividad. Al entrar en la sala las conversaciones cesan y nos miran mientras me llevan al otro extremo del enorme salón y me colocan en una especie de sillita que está en el lugar de honor. Puedo sentir las miradas curiosas de los presentes, evaluando, juzgando y probablemente buscando algún defecto para luego poder criticarme, ya que no pueden expulsarme o arrojarme a una hoguera.
Detrás de mí se sitúa Lianhua y a mi lado se sienta mi madre, con Fei Yi Lingxi situada justo detrás de ella. Una vez nos colocamos, un eunuco ataviado en una túnica opulenta se sitúa ante nosotras. Con voz resonante, comienza a proclamar con un estilo absolutamente recargado nuestros nombres y títulos, anunciando solemnemente el motivo de la celebración, mi primer cumplea?os.
Mientras el eunuco hace alarde de su facilidad de palabra, o del discurso que le han dado para que lo recite, no estoy totalmente segura, me fijo más detalladamente en la gente que hay en la sala. En la multitud veo a varias mujeres ataviadas con prendas más lujosas que los demás, a las que recuerdo del patio donde vivía antes. Cerca de ellas hay una decena de ni?os, todos ellos también con trajes formales. Veo que todos ellos están mirándome con curiosidad, como intentando juntar la imagen del bebe que esta delante de ellos con lo que sea que le han contado sus madres y doncellas sobre mí.
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El eunuco termina de pronunciar su discurso y da inicio a la fiesta. Mi madre se levanta y se acerca la muchedumbre seguida de Fei Yi Lingxi mientras Lianhua se queda detrás de mí. Desde mi posición privilegiada veo como la muchedumbre se va dividiendo en peque?os grupos, imagino que todos conocidos o, siendo una corte imperial, de la misma facción. También me fijo que hay gente que va revoloteando de un grupo a otro, imagino que intercambiando información.
No puedo evitar recordar una vez que fui a un banquete de recaudación de fondos. La fiesta posterior a la cena era exactamente igual que esta, pero la decoración, los atavíos y la dignidad expuesta por los presentes dejan en ridículo a lo que sucedía en aquella fiesta, haciendo que aquella pareciera chabacana en comparación. Con un suspiro, me doy cuenta de que esto ha dejado de ser una fiesta de cumplea?os para convertirse en una cumbre política.
Los únicos que parecen ignorantes de todo son los ni?os. Veo que son cerca de una veintena, algunos de ellos serán mis hermanastros mientras el resto imagino que serán hijos de funcionarios de alto rango o de nobles que han venido con la intención de sacar tajada de la fiesta, ya que dudo que alguien haya venido solo para felicitarme. Todos ellos están en lado de la sala que claramente está decorada para ellos, con varios juegos destinados a entretenerlos y con varias mujeres que imagino serán sus ni?eras vigilándolos. Me fijo que de vez en cuando, alguno de ellos se gira para mirarme, como para comprobar que no me he ido.
Grupos de criados y doncellas se mueven entre la muchedumbre llevando bandejas con bebidas y comida. Entre ellas reconozco Dim Sum y Brochetas, lo cual hace que se haga la boca agua. Aunque ya han empezado a darme papillas y sopas, echo de menos el poder comer un buen filete o una hamburguesa.
Sinceramente, nunca creí posible que pudiera llegar a echar de menos el menú del McDonald’s.
La fiesta lleva ya un rato y empiezo a plantearme el intentar quedarme dormida para que todo el asunto pase más rápido, ya que parece que no pinto nada en mi propio cumplea?os, cuando la puerta se abre de repente y entra un eunuco con aspecto nervioso.
“Han Xin, Jiangjun del Ejercito Izquierdo del Imperio Tianjing”, proclama el eunuco.
Todo el mundo se queda callado de repente y mira hacia la puerta, mientras yo me doy cuenta, sorprendida, que hasta hoy no he sabido cual es el nombre del Imperio en el que resido.
Mi madre deja el grupo con el que esta cuando y se dirige hacia la puerta cuando entra el hombre con bigote que estaba al lado de mi padre durante la ceremonia del Man Yue. Pero todo queda eclipsado por mi sorpresa cuando veo que detrás del viene un soldado cargando una cama. Vale que no es muy grande, pero una persona sola no tendría que poder cargar una cama que parece hecha de madera maciza ella sola.
Mientras todavía estoy en shock por la visión del soldado con la cama, mi madre se dirige al general con una inclinación de cabeza “Jiangjun Han Xin, ?a qué debemos el favor de su visita?”
“Solo he pasado un momento a traer un regalo a la peque?a, Guifei Xiang. Por su edad, dentro de poco tendrá que dejar la cuna y necesitará una cama digna de su rango”, dice a mi madre mientras sonríe y se?ala la cama que lleva el soldado que esta con él.
Mi madre suspira mientras se lleva una mano a la cara, abandonando toda pretensión de dignidad mientras le dice “Jiangjun, no hacía falta que la trajeras, con haberlo dicho podríamos haber ido a buscarla.”
“Así es más rápido, solo dile a una de tus doncellas que guie a mi hombre a la habitación donde tiene que dejarla”, contesta Jiangjun Han Xin, sonriendo aún más ampliamente si es posible.
Mi madre mira alrededor un momento y parece decidir quién es la más adecuada “RuNu Lianhua, acompa?a al hombre del general a la habitación de Zhāohuán Wen para que deposite su regalo.”
El escuchar a mi madre decir mi rango me saca del shock de ver al soldado, ya que es la primera vez que la escucho decirlo, pero luego me doy cuenta de que en una ocasión formal como esta y con tanta gente, es normal decir mi título para recalcar mi importancia.
RuNu Lianhua se levanta y se acerca a la puerta para guiar al soldado y miro como el soldado se aleja detrás de ella cargando aun con la pesada cama y me prometo hacer todo lo posible para desentra?ar el misterio de su fuerza, aunque ahora mismo mis posibilidades sean limitadas.
Mi madre invita a Jiangjun Han Xin a reunirse con los invitados, por lo que empieza a hablar con algunos de ellos que parece conocer. Y veo como toda la dinámica anterior de la sala se reconfigura alrededor de él, siendo cada vez más una especie de extra en mi propio cumplea?os.
Los únicos que parecen ajenos a todo el asunto son los ni?os, que siguen con sus juegos y con un conocimiento que indica claramente que no es la primera vez que se reúnen. Repentinamente, uno de los ni?os que más me miraba, que no creo que tenga más de cinco a?os, se acerca a mí con un mu?eco en la mano sin ser visto por las ni?eras, las cuales están entretenidas mirando al Jiangjun Han Xin y me lo ofrece.
Sin ver otra salida, lo cojo y empiezo a darle vueltas. El ni?o mira como juego con el cuándo una de las ni?eras se da cuenta, y apurada se acerca y coje al ni?o para llevárselo, pero empieza a quejarse diciendo que quería darme un regalo de cumplea?os, llamando la atención de todos en la sala.
Una de las mujeres pero no una de las otras consortes de mi padre, parece apurada y va hacia el ni?o, pero el general se adelanta y se acerca al ni?o y poniéndole la mano en la cabeza dice “Muy bien hecho, chaval. En un cumplea?os siempre hay que regalar algo a quien los cumple.”
La madre se acerca y recoge al ni?o, inclinándose ante Jiangjun Han Xin y agradeciendo sus palabras, cuando me fijo que algunas de las ni?eras se acercan a los ni?os y empiezan a susurrarles algo.
Empiezo a asustarme imaginándome enterrada en mu?ecos, y más considerando que no está Lianhua para hacer de escudo humano contra la más que probable avalancha de ni?os, cuando vuelve a entrar el eunuco de antes aún más nervioso.
“El Hijo del Cielo acude a la ceremonia de cumplea?os de Zhāohuán Wen”, anuncia en voz alta el eunuco. “Prepárense para recibir con el más alto honor y respeto a nuestro magnánimo Emperador, protector y guía de nuestro vasto imperio, cuya sabiduría ilumina los cielos y cuya benevolencia nutre la tierra”
Y tras esas palabras se mueve a un lado y se postra en el suelo al lado de la entrada a la estancia.
La sala entera se queda en silencio, estupefacta por el anuncio e incluso veo que Jiangjun Han Xin, que no había dejado de sonreír hasta ahora, se pone serio.
Una figura entra en la sala y veo que es mi padre. Lleva un Mangpao bordado con algún tipo de ave de color rojo que creo que un pájaro bermellón. Cuando entra en la sala, todo el mundo menos Jiangjun Han Xin se inclina ante él, y veo que las ni?eras que estaban azuzando a los ni?os para que trajeran regalos, hacen que también se inclinen. Veo que algunos de los ni?os mejor vestidos se inclinan, pero no tanto como los demás, por lo que imagino que esos son mis hermanastros.
Mi madre se acerca a mi padre e inclinándose le pregunta. “Su Brillantez, ?a qué debemos el honor de que nos ha hecho en este feliz día?”
“Hemos acudido a felicitar a Zhāohuán Wen por su primer cumplea?os”, dice con voz grave y el rostro serio, mientras mira alrededor y sobre todo se fija en la presencia de Jiangjun Han Xin, el cual veo que enarca una ceja como queriendo preguntar algo a mi padre.
Mi madre se aparta y hace un gesto “Zhāohuán Wen agradece al Hijo del Cielo su felicitación.”
Sin necesidad de más palabras, mi padre se acerca a la sillita donde estoy sentada mientras toda la sala permanece inclinada. Jiangjun Han Xin se acerca a mi padre, pero este hace un gesto con la mano y se para, permaneciendo un poco alejado.
Cuando llega donde estoy, me saca de la sillita cogiéndome en brazos.
“Que los cielos te otorguen salud y longevidad, que tu camino esté lleno de paz y sabiduría. Que siempre encuentres la fortaleza para enfrentar los desafíos con valentía y la serenidad para aceptar las bendiciones con humildad. Como la luz de la luna que ilumina la oscuridad, que tu presencia aporte armonía y luz a todos aquellos que te rodean. Que los ancestros te guíen y protejan en cada paso, y que tu corazón siempre esté lleno de compasión y entendimiento hacia los demás."
Con voz seria y profunda, en lo que llamaríamos un tono imperial, me da su bendición. Y de repente un peque?o diablillo en mi cabeza me da una idea. Se que no debería hacerlo y que va a traer un sinfín de problemas, pero mi alma de troll, entrenada en una vida de discutir en foros de internet y simposios universitarios no puede evitar aprovechar el momento, por lo que agarrando la barba de mi padre como he hecho siempre que ha cogido en brazos y con la voz balbuceante de un ni?o digo “Pa~pa”

